Mi primer año entero fuera de Bs As. Digo un año entero ya que una vez hace tiempo viví 4 meses en New York, pero eso no lo tomo como “vivir afuera” sino mas bien como unas largas vacaciones. Por más que trabajé en un hostel y en un restaurante argentino, y por más que fué pasar mucho tiempo lejos de casa y arreglándomelas sola, la verdad que aproveche la experiencia solo para conocer bares neoyorquinos y no para ver otras cosas, que es la razón que ahora me tiene en Salvador por tiempo indefinido.
Y cumplí mi primer año de namoro en la ciudad y con la ciudad.
Y llegando el fin de año no puedo más que hacer un balance de esta ciudad y de mi experiencia.
Primero llegué acá en Octubre de 2004, con 24 añitos y para visitar clientes y conocer a la sucursal en Brasil de la empresa Argentina donde trabajaba. Venia de pasar una semana en Rio de Janeiro donde se había hecho una feria relacionada con mi trabajo y donde pase el fin de semana antes de llegar a Salvador. Y claro, fin de semana en Rio, soltera y con hambre de mundo, salí mucho, conocí chicos y conocí unos cuantos bares cariocas.
Llegada aquí a Salvador y continuando con el ritmo, me llamo la atención la gente. Conocí no solo hombres, sino mujeres que se acercaban a hablarme viendo que estaba sola y con cara de extranjera, taxistas que enseguida me daban la tarjeta y a donde quieras ir me llamas y te hago descuento, los empleados del hotel donde estaba. No había nadie que no estuviera dispuesto a hablar, a preguntarme de mi país, de mis costumbres, y contarme las de ellos… Y vi una ciudad linda, tranquila, con playas, con atardeceres rosas, sol poniéndose en el mar, sol, alegría.
Después de volver a Buenos Aires decidí que quería conocer más de Salvador. Y de a poco me fui aburriendo de Bs As y fué cada vez mas creciendo la idea hasta que se volvió una obsesión y pedí a mi trabajo el traslado. Me lo negaron. Renuncié. Me lo dieron.
Y fue así como en un mes deje todo, cerré cuentas, cancele teléfonos, me despedí de todo el mundo sin pensar en nada, hice las valijas y me vine.
Y desde entonces conocí la otra ciudad. Y la otra yo. Conocí no solo la ciudad del cartón postal. Salvador dejó de ser la ciudad perfecta y maravillosa que conocí una semana hacía años, y me empezó a provocar una cantidad de sensaciones contradictorias. Y todas esas sensaciones, y el estar lejos, y el vivir sola por primera vez, todo eso me hizo otra también.
El primer tiempo sentía por un lado una increíble satisfacción por haber hecho lo que quise. Pero por el otro no podía evitar estar perdida y pensar “que estoy haciendo acá?”.
Y conoci a la Salvador que no es sólo playas lindas y gente agradable. Empezé a ver la pobreza, la inmensa suciedad en las calles, la falta de educación social…
Salvador es la ciudad del más puro contraste, como la ciudad alta y la ciudad baja.
La ciudad alta es historia. Es el centro histórico más antiguo de todo Brasil, con callecitas de piedra, iglesias centenarias, chicos pobres y morenos pidiendo a los turistas.
La ciudad baja es la modernidad. Es donde están los mayores edificios y el centro comercial. Es donde salen lanchas publicas e privadisimas para Morro e Ilha, lugares de descanso de la gente bien.
Y estas dos ciudades no son dos ciudades aisladas y separadas. Esta literalmente una arriba de la otra (defecto geológico) y estan conectadas por un ascensor.

Y esta característica de la ciudad: la ciudad alta, la baja, que parecen tan distantes y están totalmente conectadas conviviendo una con la otra, representa ese contraste total que encontré en esta ciudad.
Salvador es su ciudad alta y baja, Salvador es lo viejo y lo nuevo, lo lindo y lo feo, la alegría y la tristeza, son todos sus dioses y el paganismo del carnaval, es la playa paradisíaca y gente muriendo por la ola de calor en sus interiores, es yates y dueños de islas y es el 80% de la población pobre, son los blancos y los negros.
Y vivir en ese contraste me hizo madurar mucho. Me obliga a adaptarme a cada circunstancia. Me obliga a ver las cosas de otra manera todo el tiempo. Salvador es una ciudad para sentarse a observar y analizar. Y dejar pasar la tarde como dice Dorival Caymmi.
Pero así con todos sus defectos, Salvador me da paz. Nunca sentí tanta paz en el mundo. No se si es el aire, el clima, la forma de ser de la gente de acá, o el amor que supe conseguir…
Sea lo que sea hoy acá me puedo relajar y dejar que pase el tiempo, sin pensar en el futuro, sin pensar en un próximo paso. Siempre fuí una persona de pensar en lo próximo. Pero hoy la decisión de lo próximo esta suspendida. De hecho esta suspendida desde el momento exacto en que llegué a Salvador.
Y a veces me preocupa estancarme. Pero esa preocupación es pasajera. Es como la preocupación de la violencia cuando salgo a caminar. El riesgo existe. Salgo a caminar igual y sigo suspendiendo la decisión del próximo paso.
Necesito un próximo paso?
Cada vez que hablo con mi familia me preguntan: Que vas a hacer de tu vida?
Y no lo sé.
Ellos en realidad quieren saber cuando voy a volver. O si tengo pensado casarme y quedarme acá.
Y la verdad no sé nada. Y no me preocupa.
No sé que haré de aquí en mas. No se cuantos meses o años mas seguiré así.
Hoy creo en un destino. Solo esperaré que siga pasando el tiempo y ver caer las tardes.



4 comentários:
qué lindo!
qué lindo saberse en el lugar donde uno quiere estar aunque sea en ese momento, por estos días, con esta gente, con este amor.
Te felicito!!! Feliz aniversario!!!
Cariños
hola lin!!!
hace mucho no te escribia...
me alegro mucho por tod y..como pasa el tpo!!!
ya un año en brasil!!!
y yo que habia prometido ir antes del año.......buebo espero que este si pueda hacerme una escapada.
beeosos flor
Ay lilis, con qué alegría la siento escribir. Me alegra mucho.
Y es fantástico eso de "Y desde entonces conocí la otra ciudad. Y la otra yo."
Creo que con cada "yo" que uno va conociendo, va madurando. Bien. Lindo.
La felicito por su año.
Un cariño!
Lucy.-
Lilis con tu post "Pararabem para mim" fue un hachazo de esa loca llamada "emoción" pertubadora de la razón...
No viví en bahía, si bien he recorrido unos cuantos lugares de Brasil, y realmente se siente en Salvador lo que describes.
En breve vuelvo a pisar esa tierra mágica y es tan así ese terruño, que quienes no lo han vivenciado, lo confunden como si fuera tan similar como ir a cualquier otro lado, y no comprenden que Salvador de Bahia te pega un giro en la croqueta.
La vida es: "antes de conocer Bahia o después".
Saludos
Egroj
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